Nos introduce a toda una gama de conceptos e ideas que pocas veces se tratan de esta manera, pues como el subtitulo mismo lo dice, se trata de "Una historia cultural" y no propiamente de un recuento de la historia del arte a la que estamos acostumbrados (enormes tomos llenos de explicaciones propias de la academia y aburridos como ellos solos) o que se tratan de imponer.
Y uno de los primeros conceptos que plantea es el del arte, y que conforme el hilo del texto, nos va diciendo que se ha acuñado dicho vocablo recientemente, y que el significado que percibimos en la actualidad está totalmente separado de lo que en su tiempo puedo haber sido.
Todo comienza-como verdadera historia de terror-en el siglo XVIII, con aquellos nuestros antepasados que con el afán de inculcar cultura y sabiduría crearían un concepto por demás controversial y cuasi permanente. Sí, me refiero al ARTE, el mismo que conocemos e idolatramos ahora, que antes de esta oleada de nuevos conceptos era igual a lo que en la actualidad (guardando toda proporción) llamamos ARTESANÍA.
Claro, arte y artesanía eran lo mismo, todo objeto tenía una utilidad y proveía de algún servicio a quien lo usara, no era simplemente contemplación y refiguración, era nada más que un artículo que servía de algo.
Lo mismo sucedía con ARTISTA y ARTESANO, puesto que eran la misma persona; ahora el primero goza de cierto estatus social y cultural delegando al segundo la noción de oportunista o que solo crea para obtener beneficio económico (que realmente solo refleja el objetivo de ambos) y no "artístico" y hasta cierto punto ecléctico.
Bien, ahora que Shiner nos ha dicho esto estamos listos para desenmascarar la verdad del arte y todo lo que implica, y así es como va esto: todo mundo sabe que el arte es para cierto estratos sociales, no es un secreto para nadie, y que a la par, la artesanía ayuda a la economía de los manufactureros respectivamente; mi punto es el siguiente:
¿Por qué no unificarlo de nuevo? Hacer que esta división desaparezca y que todos vivamos felices para siempre.
Y mi auto respuesta es la siguiente:
Es imposible que las esferas "superiores" nos dejen ser parte del arte y que sea del alcance de todos, es una forma de legitimación y de poder, no es factible pero se puede intentar, ¿o no?
Y ahora viene su interrogante:
¿Cómo tu, simple mujer, puede decir algo semejante?
Y yo, una simple mujer les contesta con un arma poderosa y contundente:

Si existe alguna duda sobre porqué usé esta imagen pues aquí les va el análisis:
El arte usado como legitimación política e ideológica se viene dando desde la bifurcación entre arte y artesanía, siendo que el Estado desde hace tiempo notó que con esta herramienta se para el cuestionamiento y puesta en duda de él mismo por parte de sus clases más cercanas, a las que pertenecen los artistas, letrados, eruditos, etc.
Un historiador (o cualquiera que se dedique el tiempo suficiente a hacer un estudio de cualquier gobierno moderno) puede estudiar la estratificación, el trato, la noción y hasta la cordura de un país entero con unas cuantas obras de arte y sus análisis respectivos. Hasta el uso de ciertos materiales nos dará pista de varias situaciones que acontecieron en esa época.
Es por eso que es tan importante el estudia de las obras artísticas y de sus creadores, pero la desaparición que menciono y que creo elemental nos podría proveer de una reflexión intrínseca de lo que somos y en lo que nos estamos convirtiendo.
En esta era posmoderna, con todos los adelantos tecnológicos que estamos presenciando, se siente cierto espectro de imposibilidad en la propuesta que menciono, pero de nuevo: "¿Hace daño intentar?"
Recursos:
Shiner, Larry, La invención del arte, Ediciones Paidos Ibérica, Barcelona 2004. P. 476
El tribunal de los Uffizi, por Johan Zoffany, 1772-8, Royal Collection, Castillo de Windsor.

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